Si cada cierto número de planos cambiáramos el vestuario de la pareja protagonista, pensaríamos que estamos ante una promo de cualquier gran cadena de moda low cost adolescente. Como se tiran los cinco minutos prácticamente con la misma ropa podemos imaginarnos que es cualquier cosa menos un vídeo de Los Planetas.
Los mismos recursos visuales explotados hasta la saciedad en los catálogos de moda de las últimas temporadas: pelea de arena, el viento agitando un campo de trigo, un beso quemado por los rayos de sol, una melena alborotada por la ventanilla del coche… O los granadinos intenten asaltar a los quinceañeros (cosa que dudo) o mucho me temo que la metedura de pata al definir el target ha sido garrafal. De la ñoñería de los dos globos finales en el cielo ni hablamos.

