
Montarse un grupo que sólo se dedica a hacer versiones de otra banda es algo digno de estudio, un ejemplo de cómo la admiración desemboca en fanatismo y el fanatismo en ideas descabelladas. Pero hay algo entrañable en todas las bandas tributo, aunque especialmente en aquellas que no se lo toman demasiado en serio y deciden darle una vuelta de tuerca al concepto.
Lo mejor de muchas ellas es el buen ambiente que destilan y la coña marinera con la que se toman su “trabajo”. No en vano, muchos de sus nombres son toda una lección de buen humor. Después de leer el post de Flavorwire sobre cuáles creen que son las bandas tributo más divertidas, no he podido evitar hacer una lista paralela de los mejores nombres con los que estos grupos se han bautizado.
Advertencia: Ningún nombre ha sido inventado en la realización de este artículo.
