
Me resulta difícil muy difícil escribir algo sobre el trabajo de alguien que aprecias realmente, a quien tienes cariño y al que le has seguido la pista desde antes de que sacara su primer disco.
A Alfredo González le conocí hace más de cinco años siendo teclista de los desaparecidos el Pez Payaso, una banda de pop-rock de Mieres que debería haber tenido mucho más suerte.
