Seguro que ya lo habéis oído por ahí: El Fary ha muerto. Es la noticia del día, la que todo el mundo de la calle te comenta. Y no me extraña.
Es lógico: el Fary es algo así como la traslación hispánica del sueño americano. Sí, ya sabéis, esa moto que nos venden en mil películas de que en EEUU cualquiera puede hacerse rico y famoso, tener éxito, incluso partiendo de lo más bajo del ecosistema humano.
José Luis Cantero, pues así se llamaba, pasó de camarero, jardinero o taxista a ser una figura de la escena musical española. Lo logró desde el anonimato y no siendo precisamente un portento físico. Le bastó una canción afortunada (‘El toro guapo’, la que habéis visto en el vídeo) y una simpatía que acabó por contagiarse.
Tanto se contagiaba el buen humor del taxista que dicen que toda una Ava Gardner le buscó para una noche de pasión. ¡Señores, Ava Gardner! Esta mujer. ¿Sería de verdad? No lo sé. Pero el mito perdurará por los siglos de los siglos. ¿Veis? El sueño americano a la española: triunfar en la música cantando sobre toros y arrejuntarse con una de las mujeres más deseadas del Hollywood clásico.
