Para los que no les hayan escuchado antes, pero sean amantes de la psicodelia de guitarras ácidas, no me queda sino recomendarles encarecidamente el nuevo disco de Dead Meadow. Incluso se lo recomiendo a todos los que amen la guitarra eléctrica y crean que no hay mejor instrumento en el mundo. Porque Dead Meadow continúan su camino sin moverse casi ni dos pasos del lugar donde comenzaron su carrera, allá por 2001 con su fenomenal disco homónimo.
Old Growth vuelve a traer los riffs de guitarra setenteros, esos homenajes hard-rock que no suenan nada duros en sus manos. Black Sabbath y la California ácida se pueden dar la mano, como llevan demostrando ya siete años. Lo que pasa es que, cada disco nuevo, Dead Meadow suenan menos agresivos y más hippies.
Y en Old Grotwh, los de Washington DC aún buscan más los matices soleados de su música, puliendo las aristas metálicas y quitando furia a sus canciones.
