
Me confieso una ingenua musical. Sigo sin perder la esperanza de que un single sea un adelanto de un buen trabajo en general, y a veces mi ingenuidad se ve recompensada con esta realidad, pero muchas otras son batacazos espectaculares. Algo que me han enseñado estas estrepitosas caídas al mundo real es a afrontar un disco sin expectativas, algo que sólo consigo después de haberlo escuchado un par de veces mínimo.
Es lo que me ha pasado con Katy Perry. Muchos ni siquiera la consideraréis como alguien a tener en cuenta, pero según las pautas que ya os he confesado, no podríais esperar menos de mí.
