
Estoy seguro de que Víctor Algora sintió tanta pena como yo el día que murió Carlos Berlanga (5 años sin ti), ya que escuchando su primer álbum, Planes de verano (Dress For Excess, 2007), uno es capaz percibir ciertas reminiscencias del genial Artista madrileño que no pueden ser sino fruto de una profunda admiración. Algora es todavía muy joven, y le falta la capacidad que tenía Berlanga de redondear del todo las canciones, pero apunta grandes maneras que invitan a la esperanza.
Aunque algunas se quedan cojas, hay otras (“Planes de verano”, “Paraaguas”, “David”, “Querido hombre cebolla”) a las que no falta ni sobra nada, y que se encuentran entre lo más brillante de la temporada. Y, sobre todo, hay que aplaudir la valentía de haber entregado un trabajo tan arriesgado y diferente a lo habitual en nuestro país, con letras crudas, directas y que evocan pasajes que a muchos nos resultan muy familiares. En el riesgo, y en otras muchas cosas, recuerda también a un álbum olvidado e infravalorado, Solo para locos (Warner, 1993), de Marc Parrot, que tal vez un día de estos habría que empezar a reivindicar.
