
Dejémoslo claro ya desde el principio: por mucho que a partir del single nos imaginásemos que este álbum es una vuelta a los orígenes, cuanto antes desterréis esta idea de la cabeza, menos doloroso será para todos. No se puede estirar eternamente el chicle de que hace 10 años cambiaron el mundo, aunque la estética, y la música de principios de la década pasada parecían dar la razón a este eslogan, y ciertamente volvieron a poner bajo los focos cierto tipo de rock de guitarras retro, despreocupado e insultantemente fresco. Las repercusiones en su contexto fueron más importantes que un disco de matrícula de honor, pero de los que salen unos pocos cada año. Eso sí, simbolizó en aquellas 11 canciones muchas circunstancias que expandieron su importancia, posiblemente de manera exagerada.
Teniendo esto claro, Angles es un disco incómodo. por una gestación accidentada, y por la sensación de que hay grupos que funcionan mejor bajo la “dictadura” de un líder. Al igual que otro caso paradigmático, ya lo decía Noel Gallagher sobre Oasis: “Si el grupo son las Naciones Unidas, yo soy EEUU”. Esto dura hasta que el resto de grupo se harta y se instaura un régimen democrático cuyo mayor peligro, más allá del posible talento o acierto de las nuevas aportaciones, es que la pérdida de cohesión que experimenta el álbum afecte a las impresiones del oyente.



