
Uno de los pocos grupos que mantienen una inmaculada reputación y una trayectoria sin manchas es, sin duda, la de los escoceses Belle & Sebastian. Hacía 4 años (desde The life pursuit) que el grupo no sacaba nuevas canciones (editaron un BBC Sessions, y Stuart Murdoch se sacó de la manga un nuevo grupo, God Help The Girl), pero al colectivo B&S, como tal, le habíamos perdido la vista, y otros grupos, como Camera Obscura, aprovecharon para crecer aprovechando su ausencia. Así que, quizá recuperada la ilusión tras la acogida del disco de God Help The Girl, Stuart Murdoch volvió a engrasar la maquinaria, y este año nos llegó el resultado.
Así de primeras, deberíamos hacer un ejercicio de abstracción e intentar situar al disco en su contexto. Inevitablemente, sigue la senda iniciada durante la década de los 00s, en la que inyectaron más dinamismo a su propuesta, convirtiéndola en bailable, alcanzando el culmen de esta nueva senda en el magnífico The Life Pursuit. Añadieron sin miedo matices soul, funky o psicodélicos, y seguían sonando como los ángeles, sólo que convirtieron las lluviosas tardes de otoño, en ilusionantes mañanas de primavera. Si nos ponemos estrictos, ambas partes son perfectamente compatibles, como esos días de “entre tiempo” de tiempo cambiante, y en el que por la calle ves a gente en bermudas y chanclas, mientras que otra conserva la chaqueta y el paraguas.



