
Sí pero no. El ritmo de edición de La Costa Brava siempre nos ha parecido frenético, pero no es eso: la culpa es de los demás. Porque entre Los días más largos (editado en octubre de 2003) y Se hacen los interesantes, que se lanzó el 6 de julio de 2004, casi había pasado un año. Vamos, tiempo de sobra para que, en los 60, los Beach Boys (por citar un grupo) editaran ¡cuatro discos!.
Quizás fuera, como firmaba Fran en el fanzine Confesiones de Margot, que “más que un grupo, La Costa Brava es un metagrupo, que aparte de pasarlo bien (se supone que la música va de eso)” intentaba “poner en evidencia alguno de los clichés más recurrentes de la industria musical”. Entre ellos, y como contaba Algora, el de ser “artistas”:
No nos encerramos días enteros a componer ni pasamos meses en el estudio buscando “nuestro sonido”. De hecho nuestra mayor virtud es haber dejado de hacer todas las estupideces que una industria discográfica inexistente nos obligaba a llevar a cabo.
¿Lo lograron? No, pero sí.
