
Menuda la que tenemos liada con la SGAE. No voy a ser yo el que se ponga a explicaros punto por punto la situación, ya que miréis a donde miréis encontraréis información sobre el tema, desde uno u otro punto de vista. Nosotros os recomendamos que sigáis el tema a través de nuestros compañeros de Nación Red.
Desde luego, no es cuestión de juzgar a nadie sin ser jueces. No vamos a caer aquí en la misma que ha caído el Ministerio de Cultura permitiendo el cobro de un canon digital que presupone culpables a todos los que compran cualquier soporte digital del “delito” de la copia indiscriminada. Sí: soy un delincuente si quiero comprar 25 cds para usarlos como posavasos, así que, como puedo delinquir, pago el canon, por si acaso. Ya sabéis… aquí se presupone antes la culpabilidad que la inocencia.




Las peluquerías y centros de estética catalanas no se han cortado un pelo y en protesta por el canon que la SGAE les cobra por poner la radio en sus establecimientos han lanzado una campaña en la que animan a los clientes a que lleven su propia música en su MP3 si quieren disfrutar de música durante su corte de pelo.


Hace ya unos cuantos años que el concepto de canon digital viene atormentando a unos y siendo izado como bandera por otros. Lo que está claro es que no deja indiferente a nadie, y casi cualquier hijo de vecino tiene clara su postura. Unos dicen