My Chemical Romance fue en su día absorbido por cierta corriente urbana que los erigieron como banda sonora de sus males y pesares, pese a que el propio Gerard Way no tuvo pelos en la lengua a la hora de calificar de basura y de pila de mierda – literalmente – al sonido y parafernalia emo.
Es un verdadero error alejarse de esta banda por ese tipo de prejuicio, cuando llevan bastante tiempo demostrando que tienen un estilo muy particular y propio que los hace perfectamente distinguibles y personales, cosa que no muchas bandas de rock alternativo americanas pueden decir. My Chemical Romance han sido ensalzados por una parte y menospreciado por otra precisamente por este sambenito, y su último disco, Danger Days: The True Lives Of The Fabulous Killjoys, es un buen comienzo para verlos de otro modo si todavía no lo has hecho.

