La opinión era unánime y la cara de los que tenía alrededor eran inequívocas, el espectáculo que estaban ofreciendo Amon Ra era increíble. No era un concierto al uso, el trío había convocado a sus seguidores en la Sala Whippoorwill para grabar un DVD en directo.
Con un par, sin un juego de luces espectacular, ni un equipo de sonido de alta gama, ni siquiera con un montón de cámaras que registraran lo que acontecía en el escenario, Amon Ra se la jugó a una carta, esperemos que les salga bien, la noche del pasado viernes.
Un concierto candidato a figurar el próximo año en el AMAS, Anuario de la Música Asturiana, como uno de los mejores del año, y me atrevería a decir que uno de los mejores del año dentro del rock estatal.

El trío ovetense acaba de editar su esperadísimo segundo álbum, Slaves To The Moon, que se ha hecho esperar largamente tras la sorpresa que supuso su debut, Incarnatio. Si en aquel disco, que hoy está agotado, se decantaban por el hard rock en la onda Black Sabbath y el rock & roll motero de Motörhead, en esta entrega se decantan por el stoner rock mas psicodélico (esa estupenda portada es una obra de arte) y setentero.