
Con las 35.000 personas que subieron ayer hasta el monte Kobetas, atraídos por que era sábado y porque el fiestón final de los Chemical Brothers mola hasta a los que nunca lo reconocerán, el BBK Live ha batido todos sus récords con 103.000 personas divididas entre sus tres días.
Me alegro porque eso significa que el festival está en pleno auge y que ya podemos empezar a soñar en las grandes bandas que se pueden pasar por allí en un futuro y que, seguro, lo van a petar. Sólo es cuestión de que esos cachés millonarios coincidan con tus gustos y en ese sentido conmigo el sábado falló la organización. Lo que más me atraía era ser partícipe de la salvajada de Les Savy Fav pero el cansancio acumulado me impidió llegar allí tan pronto.




