Cuando salimos fuera, a los del norte se nos pilla enseguida. Basta con que nos acerquemos a una barra y pidamos un ginkás. No hay y con el refresco que nos lo quieren sustituir ya no es lo mismo. Los Ginkas son del norte, concretamente de Pamplona, y, al igual que con ese combinado que únicamente tomamos cuando estamos de fiesta, no nos sirven imitaciones. Las burbujas tienen que ser auténticas.
El sello Spicnic ha recopilado muchas de las canciones que ya conocíamos de sus anteriores EP’s y ha comenzado el año lanzando su primer larga duración. Un vinilo de edición limitada y numerada al que acompaña un fanzine con las letras, un montón de divertidísimos vídeos copy/paste y una cara B con colaboraciones de todas su bandas amigas. Todo bajo el mismo grito de guerra: Retumbarama, el nuevo sistema con participación del público que consigue que usted forme parte del espectáculo. Es lo que tiene, entran tan bien que para cuando te quieras dar cuenta ya la has liado. Venga, va, ¿no vas a participar?


Fieles a la filosofía del do it yourself, el sello Spicnic ha seguido desde su fundación un camino lento pero seguro, al margen de los circuitos más populares del indie estatal, descubriendo a los amantes de lo insólito y de las músicas atrevidas auténticas joyas-delicatessen que hubieran quedado en el anonimato.