Es un camino casi lógico en la vida de todo amante del metal progresivo: primero se empieza con Dream Theater, y de ahí se pasa a Liquid Tension Experiment. Y cuando cualquiera de los dos discos de esta superbanda llega a tus manos por primera vez, sabes que ya nunca podrás dejar de oírlos, pues pocas cosas pueden compararse a la sublime precisión sonora que desprenden. Liquid Tension Experiment 1 y 2 fueron lanzados en 1998 y 1999 respectivamente, y desde entonces nunca más se supo hasta ahora.
Publicado bajo el nombre de Liquid Trio Experiment, éste no es un nuevo álbum como tal de la agrupación de virtuosos encabezada por el batería Mike Portnoy, sino una amalgama de jam sessions que éste, junto al bajista Tony Levin y el teclista Jordan Rudess grabaran durante una ausencia forzada de John Petrucci durante la grabación del segundo trabajo de la banda.
Así pues, un cambio de mentalidad se hace expresamente obligatorio a la hora de dar al play para escuchar este Spontaneous Combustion, totalmente alejado del depurado perfeccionismo al que Portnoy y Petrucci nos han tenido acostumbrados desde sus comienzos con Dream Theater, y mucho más próximo al estilo de Levin, confeso amante de la música improvisada. Una rocambolesca intro de su Chapman Stick da comienzo a un disco que hace más válido que nunca el apelativo Experiment que luce el supergrupo en su nombre.


