Vaya, al debut de los Teenagers le dura la gracia lo que tardas en escuchar cualquiera de sus canciones. No está la cosa como para andar desperdiciando el tiempo en naderías y Reality Check es de las gordas: su pop nuevaolero puede tener alguna canción afortunada, pero, ¡ay!, enseguida acaba aburriendo. Y, claro, si ya de por sí cualquier música que aburra es digna de ser olvidada, no os quiero ni contar si a lo que se supone que te dedicas es a hacer canciones que enganche, sin más pretensión que la de pasar un buen rato.
Pues sí, Homecoming mola, pero poco más. Reality Check es como los peores discos de, por ejemplo, el brit-pop: aquellos que los grupos sacaban a toda prisa después de que el NME o el Melody Maker les hubiera alabado por su primer single. A lo mucho que podían aspirar aquella caterva de ilusos es a tener un par de singles afortunados, tres a lo sumo.
Rality Check tiene la ya citada Homecoming, la graciosilla Starlett Johansson y Make It Happen. El resto es paja, vacío absoluto, y no hay por donde cogerlo. Soy de los que piensan que si hay algo complicado de hacer es el pop chicle, el que se te pega a los tímpanos y te tiene todo el día con la dichosa cancioncita en la cabeza. Parece mucho más sencillo que hacer canciones de 20 minutos o idas de olla progresivas, pero de eso nada. Y discos como el debut de estos sosos Teenagers me reafirman cada día más en mi teoría. Hala, que pase el siguiente aspirante a grupo myspace.
Myspace |The Teenagers

