Con toda la expectación que se ha creado en torno al último disco de Delorean y los inusuales elogios que ha recibido fuera de nuestras fronteras, da un poco de palo ponerlo mal aquí, en casa. Lo siento, pero creo que ya lleva las suficientes escuchas en mi reproductor como para que haya perdido toda esperanza en que vaya a cambiar esa decepcionante sensación que me produjo la primera vez que lo ataqué, aún con cierto nerviosismo.
Ahora, mucho más tranquilo, puedo aseguraros que ha sido bastante más emocionante la larga espera de Subiza que todo este tiempo en el que debería estar disfrutándolo, pero que, contra todo pronóstico, aún no he conseguido hacerlo sin caer en el aburrimiento. Es lo que tienen los grandes saltos, que a alguno siempre te dejas en el camino.
