Sworn Enemy representan como nadie el hardcore neoyorkino y con su nuevo disco han puesto una pica en Flandes, acercándose a esa cima a la que una banda joven pero veteranísma aspira con su tercer álbum, Maniacal.
Para lograrlo, nada mejor que acudir a Tim Lambesis (As I Lay Dying) y Joey Z (Life Of Agony), quienes han ayudado al grupo a redifinir su sonido sin perder el punch hardcore y la punzada trash; atención a las baterías grabadas por esá máquina que es Jordan Mancino, de los autores de An Ocean Between Us.
Así el quinteto puede recordar tanto a Exodus como a los primeros Anthrax o a Pro-Pain, pero no cabe duda que se encuentra entre los patrones del hardcore gracias a un vocalista com Sal Loco, tan agresivo como el que más.

