
Leonard Cohen se sentó la noche del miércoles en el palco de invitados del Teatro Jovellanos, ese que se abre en contadas ocasiones. Llegó como la estrella que es, con los fotógrafos esperándole en la puerta y haciendo un posado para los medios en el hall. Sabía lo que le tenían preparado, o no, pero al final de su homenaje sacó un pañuelo de la americana e hizo un gesto como de secarse los ojos tras escuchar por todos los participantes ‘So long, Marianne’.
Todo transcurrió según lo previsto, o casi todo, porque los titulares del día siguiente los dió Nacho Vegas, quien tras contar en plan Club de la Comedia cómo descubrió al Premio Príncipe de Asturias de las Letras y antes de atacar el último de los tres temas que hizo dejó caer una carga de profundidad que rompió el protocolo.









