
Teenage Bottlerocket aterrizaron el 1 de febrero en Groningen para comenzar una gira que les mantendrá ocupados hasta el 1 de marzo, fecha en la que se despedirán del viejo continente de nuevo en Holanda. El domingo pasaron por el Savoy Club de Gijón y no defraudaron ni a propios ni extraños.
El cuarteto, considerado como uno de los mejores grupos en forma del punk-rock norteamericano, firmó este mismo mes con Fat Wreck Chords, el sello de Fat Mike, uno de los sellos más importantes dentro del circuito independiente internacional y el mejor cobijo para una banda como ésta.
Durante poco más de una hora, los de Laramie (Wyoming) llegaron a apabullar con un punk rock heredero pero no émulo ni planchado del de los Ramones y con débitos con Screaching Weasel y Riverdales. Presentaban Warning Device, su tercer larga duración que, por cierto, vendían en dos versiones de vinilo de color blanco y transparente con motitas de colores a un precio asequible.

