¿Se puede dar un 10 a un concierto? Yo tengo uno, el que ofreció el pasado sábado Tender Forever en Bilbao. Bueno, el 10 igual nos lo reservamos pero desde luego lo que sucedió esa noche se merece un sobresaliente muy alto.
Poco esfuerzo me costó convencer a un par de amigos y a mi mujer, que salía su primer día de marcha siete meses después del nacimiento de nuestro hijo, utilizando el argumento de que (y aun no sé muy bien porqué) el concierto era gratuito. Y marcha, lo que se dice marcha no es que tuviera el concierto pero sí una magia que hizo que todos saldrían encantados y enamorados de Melanie Valera sin haber escuchado antes ni una sola de sus canciones.
Increíble como es capaz de llenar ella sola el escenario. Con sus bromas y animadas conversaciones, su iMac con las bases programadas, un ukelele, una guitarra parcheada, sus múltiples registros de voz, una pandereta, sus coreografías imposibles, cuatro montajes en vídeo de lo más bizarros y todo el público en el bolsillo desde el principio de la actuación. Bueno, en realidad tampoco estaba tan sola.


