
Aunque se haya convertido en un tópico eso de que los Buzzcocks siempre fueron mejor grupo de singles que de álbum completo (¿y quién del punk no lo fue?) es un absurdo quedarse sólo con Singles Going Steady, el recopilatorio que en 1979 demostró que, en las distancias cortas, eran imbatibles. Supongo que hay que asumir que los discos perfectos, si existen, sólo sale muy de vez en cuando, así que exigirle a los Buzzcocks que hicieran más de uno me parece mucho pedir.
Dicho esto, las reediciones especiales de sus tres primeros discos demuestran que, realmente, tenía mérito encadenar una sucesión de singles perfectos y, a la hora de sacar un disco, acercarse a su música de un modo diferente, sin tanta necesidad por crear singles explosivos.
¿Merece la pena hacerse con estas ediciones de lujo si no se es seguidor de la banda? No: obviamente antes hay que abandonarse al increíble Singles Going Steady. ¿Pero se disfrutan si ya se ha caído en sus redes? Pues sí, incluso más que los discos originales, gracias a una acertadísima selección de descartes y complementos.
