
Llevo más de medio año intentando encontrar la palabras para hablar de este disco y no sé si las he encontrado. Para los que no os sepáis la historia, os pongo en antecedentes: Robert Forster era, junto a Grant McLennan, el núcleo creativo de uno de los mejores grupo pop de los 80, The Go-Betweens, de los que dice el tópico (válido, aunque simplista) que fueron los Smiths que no triunfaron, los malditos.
En 2006, cuando ambos preparan un nuevo disco para la segunda etapa del disco, Grant McLennan falleció, sin enfermedad de por medio, a los 47 años. Fue un adiós imprevisto y, por ello, más doloroso aún para quien era su amigo. En el camino se quedaron algunas canciones compuestas a medias (tres salen en The Evangelist) y, sobre todo, el vacío. Robert Forster decidió sacar un disco en solitario, pero lo que le ha salido ha sido un homenaje hermoso al músico con el que compartió mas de 20 años de su vida.
