
Hasta Madrid nos hemos venido estos días para ver el primer desembarco del Primavera Club, hermano pequeño del Primavera Sound, en la ciudad. ¿Implica esta novedad que puede haber novedades también de cara al verano, con otro festival en Madrid? No se sabe, pero sin duda sería una buena noticia. En todo caso, si la organizacion del PS quiere montar algo en Madrid, deberá buscar salas más grandes: se agotaron tan rápido las entradas que mucha gente no pudo acceder a los conciertos en Nasti o El Sol.
Da igual, porque la jornada del viernes del Primavera Club dejó en la sala Joy Eslava tres conciertos de gran altura: un descubrimiento (lo que siempre se agradece), un paseo por la nostalgia que no fue sólo alimenticio (sí, a veces se pueden tocar completos ciertos discos y que la cosa tenga un sabor especial) y el encuentro con el mejor show de soul que hay ahora en el mundo.

