
Un martes, en este invierno que este año se ha adelantado, puede que en Madrid o Barcelona no haya problema para llenar una sala media, de unas 700 personas de aforo, pero en Bilbao no fue tan sencillo reunir a unas 450 dispuestas a adelantar el fin de semana.
Los reclamos para no perderse a The Faint eran principalmente dos, por una parte un disco Wet from Birth, uno de los que más nos hizo bailar aquel 2004, el otro, un concierto, el que dieron hace tres años en el Santander Summer Festival (lo más cerca del País Vasco que habían estado por el momento) y en el que se merendaron a los mismísimos Chemical Brothers que saltaban al escenario justo después.
Todos a mi alrededor recordaban aquel momento, el quinteto de Omaha venía diciendo que ofrecerían el mejor concierto que se ha celebrado nunca en Bilbao, pero mucho me temo que de éste poco se hablará. Yo casi ya me he olvidado.
