Lentos. Muy lentos. Lentísimos. Así transcurrían el mundo, la música y la vida para Low, la banda de Duluth que desde mediados de los 90 abanderaron el slow-core, ese estilo donde las emociones se creaban dejando espacios y más espacios entre una nota y otra.
Sí, lentos, pero también intensos, muy intensos, intensísimos. Y bellos hasta decir basta.
Sin embargo, en su último disco, algo cambió: The Great Destroyer seguía siendo intenso y bello, pero ya no era tan lento. Más indie-rock, más folk. Otro paso adelante en su carrera.
En mitad de la gira de presentación de ese disco, a Alan Sparhawk le dio una crisis nerviosa y decidió cancelarla, retirarse del mundo de la música para respirar y pensar. Lo hizo tan sólo unos meses. De vuelta, volvió a componer canciones tan buenas como las que tenía anteriormente, pero esta vez quiso remodelarlas por completo en el estudio. Así nació Drums & Guns, el inminente disco de Low.
