
A The Ladybug Transistor les pasará lo mismo que le pasó a Richard Hawley, que hasta que no obtuvo un éxito como The ocean no dejó de engrosar el pelotón de artistas que pululaban por la órbita del pop internacional. Con el de Sheffield los de Brooklyn tienen más que una coincidencia empezando por esa voz de crooner que gasta Gary Olson.
Todo un acontecimiento que The Ladybug Transistor fueran una de los nombres con mayúsculas de la programación musical de la 46 edición del Festival Internacional de Cine de Gijón. Que la cita fuera en viernes y que no hubiera que pasar por taquilla hacía presagiar que iba a haber un buen lleno en la Sala Albéniz.
Y así fue pero como en otros años aquello pareció más una cita social y el grupo que estaba en el escenario era una mera comparsa. Hay que tener en cuenta también que era lógico que una mínima parte del público estuviera atento al concierto puesto que era tardísimo a la hora que empezaron los neoyorkinos.


El pop de inmaculada elegancia de The Ladybug Transistor me fascina tanto como en su día lo hizo el rock crepuscular de Luna o el neocrooner Richard Hawley. Ahora nos llega a España su último trabajo, Can’t Wait Another Day, que pubicaron poco antes del verano en Estados Unidos con Merge.
Unas cuantas sugerencias para que escuchéis alguna de estas novedad en