
Mudvayne nos sorprendieron a todos con su primer álbum, titulado L.D. 50, no solamente por su estrafalaria imagen, sino por haber parido un disco muy cañero y técnico que contaba con un inusual protagonismo del bajo. El sonido que supieron imprimirle a este instrumento es de lo más alucinante que se ha escuchado en un disco de este tipo.
Todo esto, tanto el maquillaje y las ropas que solían llevar sus integrantes como el sonido característico del bajo, se fueron diluyendo con el tiempo y en The New Game queda muy poco de aquellos locos Mudvayne de hace ya nueve años.
