Fotografías: Noemí de la Fuente
Lo dijo bien claro en la presentación de la banda Felix Domínguez, responsable del Euroyeyé desde sus inicios cuando no era más que un weekend, que era un honor para el festival contar con la presencia de un grupo tan mítico como The Pretty Things. Y la verdad es que era cierto, ante un heterogéneo público, en el que predominaban los atuendos yeyés, que llenó pero no abarrotó la terraza de la Discoteca Oasis, estaba una de las bandas más legendarias del rock de los sesenta.
De The Pretty Things se ha dicho que hicieron que los Rolling Stones parecieran gente educada, algo que no es fácil de imaginarse, y tras cumplir cuarenta años en activo siguen ofreciendo conciertos y editando nuevo material de estudio, el último, que hace el número undécimo, fue publicado el pasado año con el título Balboa Island.
Al Euroyeyé llegaban con una nueva formación, con dos miembros de la formación original al frente: el carismático cantante y armonicista Phil May y el guitarrista Dick Taylor, que fue el primer bajista de los Stones, más el guitarra rítmica Frank Holland, incorporado a la banda en 1992 y dos jóvenes pipiolos, que parecían sus nietos, a la batería y al bajo que cumplieron con la sección rítmica.
