
El de Gijón el último concierto de la gira de presentación mundial de Black Roses, el último disco del grupo finlandés y dio la impresión de que realmente lo era. Salvo por el telón de fondo de escenario nadie diría que quiénes estaban allí eran The Rasmus porque el relax era máximo entre el cuarteto cuando salió al escenario.
Aunque bien mirado que The Rasmus estuvieran ante menos de ochocientas almas en un lugar, la Plaza de Toros de El Bibio de Gijón, con aforo para más de ocho mil personas, dice mucho de que el vagón del éxito ya partió hace tiempo para la banda de Finlandia.
Desangelado podría ser la palabra para describir el ambiente del coso, pero a el grupo no pareció importante dado el relajo que tenía, bueno y que había estado en la playa esa misma tarde y había conocido a un par de chicas que por arte de birlibirloque tenían un pase de backstage.

