
Fotografías: Noemí de la Fuente
Sábado noche en Gijón. Día de otoño frío. Llueve en la calle. La temperatura invita a guarecerse en casa o en algún techo amable. En la ciudad hay varios conciertos; uno de un dúo gótico de Zaragoza, My Beloved Death, en el Oremus Gothic Club, donde paramos a tomar algo a eso de las 21:00 PM.
En el Maluka Sonido Alfredo presenta su nuevo EP con Chiquita y Chatarra como grupo invitado, banda amiga con la que hay lazos familiares. Y en el Savoy Club The Strugglers presentan su disco The Latest Rights. Llegamos tarde al local y aún no había comenzado el concierto. Desolación en la sala; apenas una decena de asistentes, incluidos los camareros y el encargado.
Ahí me doy cuenta de lo difícil que es la profesión de músico, más si perteneces a la escena independiente y eres extranjero. Los de Carolina del Norte pertenecen a la escudería Acuarela, asiento del mayor elenco de rock, pop, country y electrónica alternativo de Europa. Y ni siquiera esa es suficiente tarjeta.


Nunca las canciones de The Strugglers podrían estar en las listas de éxitos. No porque carezcan de calidad, ni mucho menos, es más, las listas están llenas de canciones malísimas, sino porque el folk-pop bajo el que se arropan es tan indie, tan alternativo digamos, que no pueden gustar a un público masivo.