
Matthew Herbert volvía a la ciudad a la que llegó hace unos años para pinchar house en el festival Phonotica, tristemente desaparecido, y no lo hacía con su faceta electrónica sino con toda una Big Band para presentar su último álbum, There’s Me and There’s You.
Podía haber sido uno de los nombres del Festival de Jazz de Gijón, que anualmente organiza el Teatro Jovellanos, pero el inglés se hizo fuerte en el magnífico Teatro de la Laboral ante una platea que le falto poquísimo para estar llena. Allí este DJ y compositor británico actuó ante melónamos de diverso pelaje, gente del jazz (había varios músicos asturianos en la sala) y admiradores del Herbert más electrónico.
Para éstos no era el concierto más apropiado, y en él los fanáticos del jazz, los más ortodoxos, debieron de poner el grito en el cielo ante el experimento sonoro que se les planteó: dieciséis reconocidos músicos de jazz europeos remezclados en directo por un tipo extraño que se movía por el escenario como Charlot o Buster Keaton.
