
Madonna me parece una de las hembras más astutas del panorama musical de los últimos veinte años. Ha sabido explotar en cada momento la imagen más polémica y a la vez no quedar en un simple icono. Si tiene que vender un single etereo como Frozen, se tiñe el pelo de negro y proclama su recién descubierta espiritualidad. Si el sexo explícito está de moda, se desnuda de todas las maneras posibles con Erotica.
Tiene un ojo más que avizor para encajar en cada época, y lo ha demostrado una vez más con Hard Candy. Independientemente de las preferencias musicales de cada uno, lo que hace Madonna es negocio, y en eso es una maestra. No hablamos de virtuosismo o de independencia; Madonna vende discos de manera descarada y nunca ha intentado cubrirse con el halo de majestuosidad de los grandes autores de las últimas décadas.
