
¡Desempolva tus vinilos! Ésta es el eslogan con el que nos quieren vender un artilugio que en su momento me pareció revolucionario: un tocadiscos que se puede conectar al ordenador por USB. ¿Pero realmente alguien tiene la necesidad de pasar sus vinilos a MP3?
La verdad es que quien haya conservado su colección de elepés, singles y maxisingles (algunos se desprendieron de ellos al llegar la era digital) habrá conservado su tocadiscos antiguo o se habrá comprado uno nuevo, que no tienen un coste muy elevado: unos ciento cincuenta euros. Porque la ‘erótica’ de abrir una carpeta, si es posible abierta, sacar el vinilo de la funda, ponerlo en el giradiscos, levantar la aguja y escucharlo es todavía una gozada para quienes sepan apreciarlo.
Así que el invento se me antoja un tanto inoperante porque quien haya probado a escuchar cualquier disco, pongamos por ejemplo de Bob Dylan, en vinilo y haya hecho lo mismo en compacto, se habrá llevado un buen chasco en cuanto al sonido resultante. Y además, hay que decir que habrá perdido el tiempo quien quiera pasar sus ratos libres realizando una operación que alguien, posiblemente, haya hecho ya para colgar su música en internet.
