Mazzy Star, los Low más dulces, Iron & Wine y la parte del neocountry más brumosa. A eso suenan Track A Tiger, un pequeño grupo estadounidense que se está ganando, poco a poco y sin grandes aspavientos, un lugar en algunos corazones cuyo ritmo vital es muy parecido al mío.
En su segundo disco, We Moved Like Ghosts, Track a Tiger reinciden en sus buenas formas. Delicadas pero nada simples canciones de falso pop y falso folk, porque no son ni una cosa ni otra. Temas teñidos de guitarras acústicas que se adueñan de todo pero dejan respirar, arreglos de cuerda que se obligan a sí mismos a ser modestos y dos voces, las de Jim Vallet y Kristina Castaneda, que se engarzan la una con la otra en combinación perfecta.
