
As I Am, el penúltimo disco de Alicia Keys, me dejó sin saber muy bien a qué atenerme. Lo que buscaba la cantante en ese trabajo no terminaba de salir a la luz, y se quedó en un intento bastante digno pero que para mi gusto no cuajó del todo. En las declaraciones que hizo hace unos meses sobre el nuevo material que lanzaría a finales de este año vi un rayo de esperanza. No dudó en aclarar que su idea era liberarse de las ataduras y presiones del éxito y de las expectativas para crear algo que no dependiera de corrientes ni de intereses, algo que fuera sencillo y sin pretensiones. Lamentablemente, tan buenas intenciones se han quedado en agua de borrajas.
The Element Of Freedom lleva a equivocación con su bautismo. La introducción del disco, donde Alicia se explica su retoño y de paso a sí misma, nos da idea del tipo de letras que vamos a escuchar, de la temática que se va a tratar en el álbum, y este primer temor se ve perfectamente confirmado con los rosáceos títulos de sus canciones. No es que esté en contra del romanticismo, nada más lejos de la realidad, pero sí lo estoy del de manual de baratillo con respuestas tópicas para cualquier mal cardíaco.
