Al fin The Black Crowes pisaban Vitoria. Sin duda era una de las bandas más aclamadas para pasar por el escenario principal del Azkena Rock Festival y, aunque hace cuatro años se cayeron del cartel, esta octava edición del festival más rockero de todo el estado pudo contar con ellos.
Si a esto unimos que llevaban diez años sin tocar en nuestro país y que este era el único concierto que ofrecerán esta vez, la jornada del viernes resultaba el principal gancho de esta edición y así lo demuestran las cifras que hablan de la mayor afluencia de público de los tres días, con más de 14.000 personas, aunque a mí me siga pareciendo que había bastante menos gente que en anteriores ediciones.
Su salida al escenario fue apoteósica, el público estalló en el momento en el que sonaban los primeros acordes de ‘Sting Me‘ a la que siguió ‘Twice As Hard‘, las dos canciones que abren sus dos primeros discos que no me cansaré nunca de decir lo excelentes que me parecen. Ellos con sus pintas de jesucristos hippies características y el de detrás mío gritando “paz y amor, y el plus pa’l salón”. La noche prometía y ya estábamos todos danzando ante estos grandes chamanes de rock sureño.
