
Cuando me enteré de que Supersubmarina iba a hacer una parada en mi ciudad, no me quedó más remedio que acudir presta y rauda con cierto temor después de ver el resultado de su directo en los Conciertos de Radio 3, donde la fuerza que requiere su pop directo y potente no aparecía por ningún lado.
El emplazamiento es, posiblemente, una de las peores salas de conciertos en las que he estado. El pub Bitácora de Valladolid tine el techo bajo, un escenario apenas 30 centímetros por encima del suelo y un rebote del sonido que provocaba que en los temas más cargados aquello se escuchara como un berenjenal de ruidos ininteligibles. En este sentido, he de decir que la elección del espacio dejó bastante que desear, y que en ocasiones hubo también problemas por parte de la banda y del técnico de sonido.
El lleno era casi total, a pocas horas del concierto las entradas se habían vendido prácticamente en su totalidad y pese a lo reducido del local, no se podía ni respirar, menos aún atisbar el bajísimo escenario en el que apareció Supersubmarina con cierto retraso. Sin esperanza alguna de poder verlos, debido a esto y a que la media de altura de los asistentes era de 1,90 y servidora tiende a ser de reducido tamaño, el concierto inició con la intro del disco, ‘Magia Electroviral‘, para empezar a calentar motores a modo de toque de trompeta.

