
Casi catorce años después de la publicación de su disco homónimo, siete después de que se hallara muerto a Layne Staley en su casa, cuatro después del primer concierto que la banda dio con un nuevo cantante y tres después de que se confirmara que William DuVall sería oficialmente el nuevo vocalista de la formación, Alice in Chains vuelven a tener un disco en la calle. Huelga decir que la espera ha sido larguísima, pero amigos, Black Gives Way to Blue bien lo ha merecido.
Lo reconocí en su momento y no tengo problema alguno en volver a decirlo: yo soy de los que no creyeron en unos Alice in Chains sin Staley. Pero a la vista de todos está que me equivoqué, pues con este álbum la banda ha conseguido romper hasta los más positivos pronósticos, consiguiendo un sonido calcado al de su etapa inicial, puesto al servicio de canciones tan buenas como las de sus tres primeros álbumes. Comienza una nueva era para los de Seattle con la misma calidad que terminó la anterior, y no podemos más que celebrarlo.

