
Unas cuantas cosas de Watch Me Fall, último disco de Jay Reatard, son diferentes a las de anteriores álbumes. Por ejemplo, puesto frente a Blood Visions, Watch Me Fall suena infinitamente más pop, con la melodía siempre en primer plano, y mucho menos garage.
O, más ejemplos, puesto frente a su primera aventura en Matador, Singles 08, el nuevo disco de Reatard es muchísimo más lo-fi. Es curioso: más melodías cristalinas no traen un sonido más limpio. Ni tampoco más dinero (Matador ha invertido en Reatard) ha sido suficiente para que abrazase otra estética más limpia.
