
Wild Mood Swings es el peor disco de los Cure. Eso es algo que pocos se atreven a negar. Es disperso y, a ratos, aburrido. No sabe si estar aquí o en ese otro lugar. Se pierde en mil proyectos, promete mil cosas y, al final, te acaba por no darte ninguna.
Los Cure de Wild Mood Swings no sabían muy bien qué carta jugar. Les costó dar un sucesor a Wish. De hecho, dilataron el proceso con remixes, discos en directo, giras… Como los grupos que agotan su inspiración, los de Robert Smith empezaron a dar demasiadas vueltas sobre su carrera, sobre los pasos anteriores.
Por si fuera poco, empezaron los líos. La tiranía de Smith, siempre patente en ese continuo ir y veni de músicos en la banda, se había llevado en 1989 a uno de lo más estables, Torhust, que pidió ante un juzgado tener igualdad en los derechos de las canciones. El juicio fue de los sucios, de los que obligan a los abogados a sacar cadáveres de los armarios. Obligó a Robert Smith a exponer sus diarios, sus cartas privadas, su vida ante un tribunal.
