
De decepcionante se puede calificar el nuevo disco de Wire, que espero que no entren de nuevo en una época discográfica discreta. Vale que no quiero exigirles que estén a la altura de sus tres primeros discos, pilares fundamentales para entender el post-punk y, en general, cualquier sonido de rock afilado, pero lo de Object 47 tiene bastante de fiasco.
Supongo que el principal problema de Object 47 es que la propia banda había conseguido que creyésemos en que un retorno maduro era posible sin perder ni pizca de su alto voltaje. Send, su anterior disco largo, el que supuso el regreso, venía a demostrar algo así y aún cortaba más, aún pegaba más fuerte, que muchos (la gran mayoría) de los grupos nuevos. Sin embargo, en su nuevo disco, Wire han querido acentuar su lado pop y me temo que eso es algo que nunca se les ha dado bien, al menos no sin la mejor baza del grupo: la garra.



