Hay ocasiones en las que un tema claramente enfocado al mainstream, a batir los fácilmente batibles records de ventas de hoy día, hace precisamente lo que se espera de él: batir records. Vende miles de copias y se convierte en un tema de lo más popular, y si no, ya se encargan de ello las radiofórmulas.
Se nos bombardea continuamente con él, en la radio, en la tele, desde las ventanillas bajadas de esas discotecas que recorren la ciudad… Y acabamos hartos del temita en cuestión. Nos pasa a nosotros, pero claro, también le pasa a los artista, que, por si no os habéis dado cuenta, viven en el mismo mundo que nosotros, y expuestos a los mismos peligros para sus oídos.
Nos pasaba hace un 3 años con ‘Womanizer’ de Britney Spears. Un tema que nos forzaron a escuchar hasta la saciedad, convirtiéndose casi en una tortura (ya lo he dicho en algunas ocasiones; a veces el culpable no es el tema en sí, sino la sobreexposición al mismo) para todo aquel que tuviera oídos.

