Supongo que a nadie se le ocurre decir al contemplar cualquier cuadro de Picasso que le ha quedado peor que el Guernica, sería tan ridículo como cuando nos da por opinar que el último disco de alguien no está a la altura de los anteriores y sin embargo lo seguimos haciendo cada día. Nacho Vegas, con sus cinco discos de estudio y un montón de EPs y colaboraciones, creo que no tiene que demostrar a nadie que es un artista de los pies a la cabeza, uno de los mayores músicos que ha dado este país durante la última década, si no el mejor.
Disfrutarle en directo, apoyado por una banda tan consolidada como la que forman Xel Pereda, Abraham Boba, Luis Rodríguez y Manuel Molina, es un auténtico lujo. Ver salir al escenario al asturiano con los ojos ocultos bajo su flequillo y escuchar su primera estrofa pone la carne de gallina, porque automáticamente te das cuenta que él es el culpable de todos esos tan buenos y malos momentos que has vivido durante los últimos diez años. Para mí eso tiene que ser la música: emoción.


Me da la sensación que 

