
Muchas veces hemos visto o leído declaraciones de artistas que denuncian los abusos que ejercen sobre ellos las compañías discográficas con las que han firmado. Dentro del rap, tenemos recientes los casos de Falsalarma y SFDK, que siempre se han mostrado muy críticos en este aspecto. De hecho, los sevillanos terminaron por fundar su propio sello, SFDK Records, para alejarse de todos estos marrones.
Los últimos en explotar han sido La Excepción, el grupo del madrileño barrio de Pan Bendito, que han denunciado a Zona Bruta/Warner Music “por contrato abusivo y engañoso, así como por el retraso en los pagos y la falta de pago de numerosas copias y miles de recopilatorios”. Además de estas cuestiones de dinero, La Excepción también denuncian el mal trato que han recibido por parte de la compañía, que se negó a iniciar una campaña de promoción para aprovechar el tirón del premio de MTV Europa que recibieron en 2007 y por echar para atrás su proyecto de reedición de su primer disco.
Zona Bruta les dijo en su momento que si no les facilitaban esta promoción era porque el grupo generaba pérdidas, que no eran rentables, así que si la querían tendrían que cederles el 5% de su caché por cada concierto. Una propuesta bastante abusiva, teniendo en cuenta que los conciertos son la fuente principal de los ingresos de un músico. Los discos, por ejemplo, sólo les suelen reportar un 10% del precio de venta al distribuidor (que no es ni mucho menos el precio que tienen cuando llegan a las tiendas).

