
De los cambios que se están produciendo en la industria discográfica a raíz de la masificación de Internet hemos hablado sobradamente en este blog, ya sabéis que es un tema que nos encanta. Ejemplos como In Rainbows y Ghosts I-IV demuestran que nuevos vientos soplan en el mundo de la música, y traen consigo al MP3 como pieza fundamental de la revolución.
¿Pero pueden llegar estos vientos a ser tan fuertes como para llevarse por delante a los soportes físicos de almacenamiento, convirtiéndose con ello los archivos digitales en el de facto standard para la distribución musical? Aquí en Hipersónica tenemos opiniones dispares al respecto, y de ello surgió este careo entre Kaoru y un servidor.
Y es que, por muchas estadísticas que demuestren cómo las ventas por iTunes han subido en los últimos años, no concibo que unos fríos archivos almacenados en un disco duro lleguen a superar nunca a una bella colección de discos en mis estanterías. ¡Y que conste que yo soy devorador de “emepetrés” como el que más! De hecho, ripeo todos los CDs que me llegan, tanto para almacenarlos en el disco duro, como para cargarlos en mi reproductor portátil si me tiran lo suficiente.
Pero de ahí a prescindir de los compactos hay un trecho muy largo. Y es que el coleccionismo y la melomanía siempre han ido de la mano, y este fetichismo galopante difícilmente puede ser satisfecho por la inmaterial compra digital de música. ¿Qué hay de la sensación de tener en tus manos por fin ese álbum que tanto tiempo llevabas esperando, desprecintarlo apresuradamente y empezar a empaparte del libreto mientras lo pones a sonar?
Los revolucionarios ejemplos que puse en el primer párrafo son un perfecto ejemplo de ello. Por muy bien que le fuera a Radiohead su experimento, fue todo un éxito cuando se puso físicamente a la venta; y es que aunque ya te lo hubieras descargado, no era lo mismo que llevarte tu bonito digipak a casa. Y en el caso de Nine Inch Nails, pudiendo elegir entre pagar 5 dólares por la descarga a secas, y 10 dólares por el doble compacto (que además incluye la descarga), creo que la elección está clara.
Los analistas predicen que el futuro de otro de los grandes mercados del ocio, como es el del cine, tiende invitablemente al abandono de los soportes físicos, y el Blu-ray ya ha sido catalogado como el último de una larga de estirpe que morirá a manos de los discos duros y la banda ancha. ¿Le pasará lo mismo a la música? Sin duda que la venta digital de canciones seguirá creciendo (de hecho, supone ya un 15% del mercado), pero no creo que llegue a imponerse definitivamente al disco en mano (al menos, no en mucho tiempo), a pesar de lo bueno que resulte como modelo de negocio para Apple y compañía.
Comentarios
En caulquier caso, y pese a estar de acuerdo contigo en algún punto, la propia industria ha sido responsable de cargarse el fetichismo del coleccionista. Donde esté una portada maravillosa en vinilo que se quite el libreto pequeño del cd. ¿Te imaginas el Mellon Collie y todas sus ilustraciones en esas carpetas gigantes que envolvían los discos?
Aquí otro que todavía compra cds a pesar de los desorbitados precios. Como has dicho, "la sensación de tener en tus manos por fin ese álbum que tanto tiempo llevabas esperando, desprecintarlo apresuradamente y empezar a empaparte del libreto mientras lo pones a sonar" no tiene precio. Además, hoy en día suelen venir acompañados de dvds con directos, behind the scenes, making offs, etc. La edición de coleccionista del último de 'Ayreon' es una joya en ese sentido. A ver si cuelgo un día de estos las fotos en mi blog y te aviso xd
Yo pienso que el mundo de la industria de la música (que no la música) necesita un gran cambio, pero no concibo el cambio con la eliminación del album físico.
Es comprensible que se haya aumentado el número de descargas ya que gente joven de mi edad no estan dispuestos a gastarse una media de 15 euros en un album, yo sí, porque amo la música. Lo que hago es hacer uso de la teconologia y ver si ese album me gusta y luego pagar por esas semanas o meses de la descarga que hice comprandome el album.
El formato físico no puede desaparecer como dices, el momento en que te llega un album le quitas el plastico y comienzas a devorar el libreto y los extras que comienzan a traer muchos albumes no puede ser para nada comparado con darle un click a "descargar" y escuchar, que hace su funcion de tener el albu, pues si, pero para nada se puede comparar. Y tambien hay que pensar que si cuidas bien un album estará ahi por muchos años pero sin embargo un archivo con tirarlo a la papelera o por que se te rompa el disco duro ya no lo tienes. no es lo mismo.
No puedo estar más de acuerdo, y creo que concretamente el caso de Ghosts I-IV es especialmente significativo por la licencia Creative Commons bajo la que ha sido publicado y porque te permite descargarlo a la calidad que quieras (MP3 a 320Kbps, FLAC o Apple Lossless), no como pasó con In Rainbows. No podemos olvidarnos del fetichismo del disco como objeto y más ahora en que algunos se están currando unas ediciones impresionantes (sí, el Discbox de Radiohead o las Deluxe y Ultra Deluxe Limited del Ghosts I-IV) Aunque creo que realmente es el fetichismo del objeto en general porque lo mismo pasa un poco con los libros; vale, los puedes leer en pdf o lo que sea, pero nada como tenerlo entre las manos (al menos hasta el día de hoy).