
Según están yendo todos los avances que se dan en Internet a favor del usuario final, el cambio y la velocidad de adaptación son imposibles de conjugarse al mismo tiempo, por lo que en medio surgen muchas fisuras que buenamente se aprovechan por parte de todos, especialmente los más avispados, quienes incluso de esas fisuras hacen un negocio, como ha pasado toda la vida.
En Internet, las herramientas que se han puesto a disposición de un usuario normal y corriente son inmensas. Tenemos desde MySpace, LastFm, Imeem, YouTube… hasta los famosos blogs, que han revolucionado el término comunicación y cualquier aspecto que podían haber transformado (publicidad, marketing…). Entre estos últimos cambios, está el mundo musical, todo el entramado de redes construidas para sacar la máxima rentabilidad al producto.
En este punto, los blogs musicales de descarga directa juegan una doble cara de la moneda. Bien pueden ser salvadores, aupando a un grupo a las listas de todo el mundo como el nuevo hype (Arctic Monkeys, Los Campesinos!, The Spinto Band…), o pueden verse como infractores, ya que no dejan de estar suministrando gratis un contenido amparado por un copyright que se vulnera. Ese es el debate aquí, ¿cuál es el papel de estos blogs?

Empecemos por la cara negativa, ya que es la más polémica y la que genera desde ciertos sectores un gran rechazo. Estos blogs están incumpliendo desde un principio el derecho de la propiedad intelectual, ya que se saltan los derechos morales pertenecientes al autor, y los derechos de explotación les ignoran desde que en primera instancia se deciden a colgar un contenido ajeno y distribuirlo gratis, sin ningún consentimiento.
Entonces, hablamos de delito, de algo penado por la ley. Pero ¿la Ley con mayúsculas está capacitada para poder solucionar este problema ahora mismo? La respuesta es un no rotundo, ya que no hay ninguna ley posible que pueda conseguir adaptarse tan rápido a los cambios que se están dando en Internet. Entre medias, se producen intentos: penalizar a los usuarios, meter miedo (esta es la táctica fundamental de cualquier lobby), e incluso hablar de cárcel.

Al no haber (casi) ningún control posible, los blogs se mueven a sus anchas. Todos hemos vivido la explosión de este tipo de páginas que han suministrado música y más música, incluso se han formado comunidades en torno a este hecho (Taringa, por poner un ejemplo, que tiene un curioso eslogan: “Inteligencia colectiva”). Los usuarios se ven impunes en cierta medida si no se obtienen beneficios de sus páginas (cualquier anuncio ya rompe esta dinámica), y en cambio, Google o WordPress se frotan las manos con los beneficios obtenidos, ya que ellos, al fin y al cabo, “sólo” prestan su plataforma.
¿Es qué tendría que haber una limitación de cara a estos servidores? ¿Tendría que haber un cierre de Rapidshare (o de plataformas afines) como muchas veces se ha intentado? ¿O las plataformas Blogger y WordPress tendrían que censurar estos espacios dentro de sus redes? La solución es complicada desde el ámbito legal, más si hay jueces que dejan impunes a los usuarios porque no hay leyes con las que juzgarles sin ninguna fisura.

Pero, ¿y el caso contrario? ¿Acaso es que estos blogs son buenos? Aquí es cuando yo ya me mojo, pese a que no comparta este tipo de negocio y práctica. Estos blogs son beneficiosos para la industria musical. Tienen que existir y tienen que incluso dejarles vivir con cierta libertad. ¿El por qué? No dejan de ser una plataforma gratuita para ellos que está haciendo una publicity del grupo y dándolo a conocer a miles y miles de personas (¿o es que Arctic Monkeys hubiesen triunfado solos?).
No estoy a favor de sacar un beneficio a constar de obra de terceros, ahí sí que tendrían que eliminar a todos cuantos quieren enriquecerse gracias a otros, pero en cambio, los que simplemente ponen a disposición de los demás su catálogo, sus CDs o vinilos comprados, a veces solucionan y cubren un hueco que la industria nunca cubriría porque no le interesa.
Hay blogs que son indispensables (no diré nombres para que nadie se sienta aludido), que han suministrado referencias descatalogadas actualmente, grupos sólo conocidos en su ciudad o por unos pocos. Hablo de blogs que han cubierto los 80s en España con exactitud, otros que han removido el indie nacional sacando los tesoros ocultos, y en el extranjero los ejemplos podrían ser miles (la escena del post-punk, la electrónica más estridente…).

¿Qué hay que hacer con esos blogs que actúan más como plataforma cultural que como negocio, ya que ninguno de los que estoy pensando tienen publicidad en sus páginas? Si se termina con ellos, terminamos con la posibilidad de acceder a grupos desconocidos, la posibilidad de poder acceder a un catálogo ilimitado de propuestas mejores y peores. Grupos de San Sebastián o de Detroit, da igual la procedencia, al final consigues encontrarlos.
Como en todo tema polémico, hay miles de visiones, que es imposible matizar con exactitud en un artículo tan corto, pero que se dejan entrever por encima. La cara negativa desde mi punto de vista, está en los que quieren sacar beneficio de algo que no es suyo, algo ilícito legalmente. En cambio, la cara positiva del resto, es que están transmitiendo una cultura amplia y beneficiosa para todos (sí, incluso para las discográficas); que no deja de ser ilícita la maniobra, pero que es una barrera y una línea, que a veces hay que cruzar para poder disfrutar el máximo. Los blogs musicales de descarga directa no desaparecerán, sino que seguirán o mutarán en otra plataforma más rentable para los interesados.