
Esta vez me toca a mÃ. Recordad que en Hipersónica cada editor cubre una parte del inmenso espectro musical que hay hoy en dÃa, por lo que los gustos están muy definidos. Lo siento por los amantes del metal, pero conmigo no van a coincidir en casi nada (otros como Gallego o VÃctor podrán hablarles mejor de todo lo bueno que acontece en ese estilo). Tampoco está por aquà el nuevo disco de los White Stripes por la sencilla razón de que aún no lo he escuchado (lo sé, lo sé, ya deberÃa haberlo hecho).
Por lo demás, lo que tratamos por aquà es de encontrar nuevos grupos, discos de los que no hayamos tratado, recomendaciones fabulosas que andan escondidas y joyitas que pueden cambiar la vida de algún melómano y de las que ya os hablamos, aunque no nos hicierais caso. También, claro, un poco de sana discusión.
Pues eso, que aquà van algunas de los discos (cortos o largos) que más me han enganchado en esta primera mitad de 2007. Sin orden ni concierto.
The Bird Of Music – Au Revoir Simone: Para entrar a ellas, tuve que quitarme de mis prejuicios en contra de un nombre horrible. Si os pasa algo parecido, haced como yo, porque aquà hay algo más que la versión femenina de Postal Service, como se puede leer por ahÃ. El dúo de Brooklyn ha construido la miniatura de pop sintético más frÃa y sin embargo apasionante del año. A ratos casi como si a Phil Spector le hubiese dado por coger un teclado, The Bird of Music suena abigarrado y espectral.
Drums & Guns – Low: Un experimento para perder el sentido. Low crearon todas sus nuevas canciones, las probaron en directo y, cuando entraron a grabarlas, decidieron deconstruirlas con la buena mano de Dave Fridmann en los controles. Asà nació el disco más opresivo y desasosegante que he escuchado en 2007, una fábula sobre asesinatos, muerte y destrucción con la que los de Duluth recordaron por qué son uno de los nombres imprescindibles del indie norteamericano.
La leyenda del espacio – Los Planetas: Mirándolo desde fuera, éste puede ser un disco muy importante o no serlo, pero mirándolo desde el ojo del huracán (es decir, desde la perspectiva de fan irredento de los granadinos) se convierte en una gozada que ya pocos esperaban. Jota y los suyos quieren ponerse flamencos y lo que hacen es recuperar la psicodelia eléctrica y drogota tan bien entendida de sus primeros discos. Guitarras espesas y emociones a flor de piel para volver a emocionarme. ¡Y pensé que nunca volverÃan a hacerlo!
Canciones en la Hoguera – Espanto: El dúo logroñés firma cuatro versiones que podrÃan tocarse en los fuegos de campamento. Magnetic Fields, Galaxie 500, Tom Waits y Francisco Gabilondo Soler firman unas originales que Espanto adaptan a su mundo de infancia perdida y de madurez no querida pero inevitable. El grupo ideal para entrar en la treintena.
Person Pitch – Panda Bear: Los Beach Boys como si se los hubiera tragado la ola y, fuera, en la playa, aún se escuchase su música. ¿Pop experimental? ¿Folk con coros celestiales? ¿Una ida de olla? SÃ. Todo eso y mucho más.
God Save The Clientele – The Clientele: Parece mentira que un grupo tan normal haya sido capaz de sacar un disco tan hermoso. Los Clientele se deshacen de todos sus complejos y se miran en el espejo de los Byrds a ver qué pasa. Y los arpegios y las Rickenbackers les devuelven la mirada y les dan la mejor colección de canciones de la costa oeste en ¿años?. Es simple.
Demonios del otro lado del océano – Dotore: Dotore (“elegante” en euskera) es el proyecto de Pablo MartÃnez Sanromá, un hombre que en un disco casero al cien por cien consigue llegar a los mismos corazones que quedaron conquistados por Felt, Red House Painters o el catálogo al completo de la añorada Cherry Red. Otra gozada en clave minúscula, vÃa Discos Primo.
Friend Oportunity – Deerhoof: La batidora de estilos más increÃble del año. Todo les cuadra al grupo experimental que mejor se lleva con los niños. EspÃritu lúdico y canciones increÃbles para casar el hard-rcok de los 70 con el chiclepop, Stereolab con los White Stripes. Han pasado seis meses y sigue sonando casi a diario.
Grown Ups – The Lodger: Somos jóvenes. Y The Lodger aún más. Por eso le dan al raca-raca y a las guitarras aceleradas. Por eso cogen lo que los Wedding Present significaron en 1986 y lo traen de regreso al futuro. Música para saltar y bailar y acabar sudando con una sonrisa en la frente.
Excellent Italian Greyhound – Shellac: Ya sabÃamos que Steve Albini y sus dos secuaces iban a volver a dar lo que les pedimos. A saber, guitarras afiladas, tensión, cuchillos en los dientes y escupitajos sonoros en toda la jeta. Intelectual pero con las visceras. Brutal.
No Land Recordings – Remate: Polvo en la cara. La música de Remate suena a desierto, a carreteras pérdidas, a Giant Sand, a los Jayhawks, a lo mejor del rock norteamericano de raÃces. Y su disco exagerado, doble, de esas tierras que no son tal le consolida como uno de los nombres de referencia de la música en España.
New Moon – Elliot Smith: La exhumación del año. Los herederos de Elliot Smith deciden recoger el guante lanzado por los fans y recopilan las rarezas y miniaturas acústicas del fallecido cantautor pop. Y, como si el tiempo no hubiese pasado (y la tragedia tampoco) la música maravillosa de Smith vuelve a ser capaz de arrancar corazones de manera delicada y desarmante.
Animalitos – Hidrogenesse: Ahora que Brian Eno ya está tan lejos de sus mejores ideas que casi parecen de otro, van GenÃs y Carlos y se traen a Alfredo (baterÃa de Hello Cuca) para llenar su disco-concepto con toda la música avanzada que en los 70 pasó por la cabeza de Eno. Dejan hits (Disfraz de tigre lo es), algo de ironÃa y mucha frialdad berlinesa para que la crÃtica se crea que ahora son glams. Únicos e irrepetibles, lo mejor de todos los austrohúngaros.
Discos de 2006 a los que llegué tarde, pero que han estado conmigo bastante durante 2007:
Be Still Please – Portastatic: Emoción a flor de piel y unos cuantos himnos es lo que Mac McCaughan, fundador de Superchunk y del sello independiente Merge (el de Arcade Fire), ofreció en su retorno con su “segunda” banda. Indie-rock con el corazón en un puño y con unos violines nada pomposos. Una gozada.
Worry a Lot – The Zebras: La sencillez y el sota-caballo-rey del pop. Doce canciones para iluminarte el dÃa. Otros australianos a los que hincar el diente.
Decepciones:
The Magic Position – Patrick Wolf: Aunque la canción titular y alguna otra engañen, lo cierto es que el nuevo de Patrick Wolf hace aguas en gran parte de sus canciones. Cada dÃa que pasa querda más claro que, fuese lo que fuese lo que estuviera intentado, el experimento ha sido fallido. Lo dicho, todo se arregla con un
Voxtrot – Voxtrot: En su huida hacia delante, los norteamericanos se deshicieron de todas sus canciones (muy) buenas previas y compusieron un disco monótono y sin encanto. De ser la gran esperanza pop a tan sólo otro grupo más. Desastre del año.
A Weekend In The City – Bloc Party: Tan decepcionado me dejó que llevo cuatro meses intentando escribir algo sobre ellos en Hipersónica sin cabrearme. Hasta el momento ha sido imposible. De tan maduros, se pasaron de frenada. Ni pizca de la tensión de antaño. Dicen que en directo la cosa mejora. Ójala.
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Comentarios
Nostamal, un poco snob pero habrá que ir escuchando cositas de ahi ;)
¿Un poco snob? Pero si la mayorÃa de las cosas son pop clasicote. En todo caso, tendré que cantar de nuevo la canción de Boris Vian
Mmm quizás no usé el adjetivo adecuado xD me referÃa más a grupos que a estilos pero en cualquier caso seguro que la mezcla está muy bien. Empezaré a ver que tal las postals services femeninas esas ;D
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