Síguenos

Viceroy

Mac DeMarco es una de las sorpresas más agradables del año y, por qué no decirlo, el mejor disco de Captured Tracks junto al brillante Zeros de The Soft Moon. Así que no merece entretenerse en el vídeo de ‘Ode to Viceroy’, la excelsa canción que —pensadlo bien— vertebra 2, el segundo disco de DeMarco. La estética es vintage. El montaje es rudimentario. Nadie ha querido gastarse demasiado dinero en esto. Pensemos mejor en cuatro canciones en las que podría haberse inspirado DeMarco para ‘Ode to Viceroy’.

Lo primero, el vídeo. Viceroy es una marca de tabaco. Así que DeMarco ha dedicado una canción a sus cigarrillos preferidos. No me negaréis que es absolutamente encantador.

Pero esa forma de encandilar, esa elegancia innata en la composición, ese deje rudimentario que permite aflorar un talento desmesurado para el pop, tiene que venir de alguna parte. ¿En qué podría estar pensando DeMarco a la hora de trazar las líneas maestras de 2? No lo sabemos, por supuesto, pero podemos intuirlo. Las siguientes cuatro canciones, y sus respectivos grupos, no pretenden ser una referencia para DeMarco. Ni siquiera se tienen que parecer. Sólo deben contener gotas del espíritu que DeMarco ha insuflado a 2 y a ‘Ode to Viceroy’ en particular. Here we go.

The Church – ‘Antenna’

En 1988 The Church acumulaban ya ocho años de experiencia. No fue hasta la publicación de Starfish cuando la banda australiana, siempre tan atinada para la recreación de atmósferas oscuras a partir de los mimbres más elementales del pop, saltó a la fama internacional. En Starfish había canciones incómodas, guitarras talladas desde una fábrica de cristal y desarollos sinfónicos nada habituales en un sonido tan de sus características. Había jangle pop y había Paisley Underground, pero sobre todo había melodías en las que quedarse a dormir para siempre. La de ‘Antenna’ era una de ellas, no sé si la mejor, pero sí a la que he vuelto con más frecuencia. DeMarco podría haber pensado en sus medios tiempos y, sobre todo, en la voz elegantísima de Steve Kilbey.

The Feelies – ‘Forces at Work’

Está bien: ninguna canción de 2 tiene el pulso magnético que desprenden todas las composiciones magnas, absolutamente todas, de Crazy Rythms. Pero es inevitable remitirse a The Feelies cuando alguien vuelve a juguetear con las guitarras casi acústicas. Y es inevitable pensar en DeMarco devorando la fastuosa ‘Forces at Work’. The Feelies fueron tan grandes porque cada una de sus canciones desprendían un tono amateur y un signo anárquico delicioso, imposible de obviar. ‘Forces at Work’ retumba en cada esquina de nuestro cerebro, desde la quietud de sus inicios hasta el tintineo celestial de sus guitarras. Crazy Rythms, la obra maestra definitiva del pop universal, la joya escondida en el cajón de la historia de la música.

The Modern Lovers – ‘Pablo Picasso’

El propio DeMarco ha reconocido en más de una ocasión su absoluta devoción por Jonathan Richman, así que no resulta demasiado arriesgado incluir a su primer grupo, The Modern Lovers, en esta lista. Aún así, podemos hilar fino y encontrar paralelismos entre lo que DeMarco tiene en la cabeza y la surrealista ‘Pablo Picasso’, la canción anti-pop más célebre de los Modern Lovers. Quizá sea en las guitarras que parecen ir a su aire, en el deje desliñado y desinteresado de Richman frente al micrófono o en el punto country no-del-todo-evidente que desprende la canción a lo largo de sus cuatro minutos. Es algo que también podemos apreciar en algunos instantes de 2, especialmente en su recta final. Destellos que, por cierto, hacen de DeMarco un tipo mucho más estimulante de lo que pudiera parecer a primera vista.

Deerhunter – ‘Helicopter’

También hay sitio en el imaginado mundo referencial de DeMarco para los grupos del presente, y más allá de Captured Tracks, no se parece a ninguno tanto como a Deerhunter. ¿Estamos ante una nueva personalísima y particular criatura como Bradford Cox? Parece pronto para decirlo, habida cuenta de la evolución natural de la carrera de Cox. Pero DeMarco es interesante, y hay cierto regusto psicodélico (sí, también) en los arpegios de ‘Ode to Viceroy’ y en los de otras muchas canciones de 2 que empapan de lisergia sus canciones. En este caso podemos pensar en Helicopter, el indefinible medio tiempo que Cox, en ilustre compañía con Lockett Pundt, se marcó para su aclamado Halcyon Digest.

Más en Hipersónica | Mac DeMarco – 2: camisa de franela, no todo iba a ser leñar

Los comentarios se han cerrado

Ordenar por:

2 comentarios